domingo, abril 14

Verstappen desde el cielo de Red Bull | Fórmula 1 | Deportado

Una vez que está claro que ningún rival es capaz de poner en peligro la actual supremacía de Red Bull en el Mundial de Fórmula 1, la enérgica escudería ha iniciado un proceso de autodestrucción desde sus propias puertas, o mucho más desde el interior de su garaje. El equipo que codificó los tres últimos títulos con Max Verstappen en su versión más extensa permitió abstraer el cataclismo surgido en los últimos días en medio del desprecio de un empleado que acusó a Christian Horner, el director y CEO de la división de la F1. empresa, desde aquí. Este terremoto, muy probablemente, se produjo antes de la siguiente mención, en Australia, dentro de dos semanas. No es fácil calibrar la balanza que tendrá que hacer en este momento, pero tampoco lo es descartar las consecuencias que también podrían surgir en una posible salida de Verstappen antes de que expire su contrato en 2028.

Holland sigue demostrando que es una bestia competitiva de siguiente nivel. Alguien con la capacidad de encapsular las malas vibraciones que se respiran en el garaje que su equipo ha instalado este fin de semana en el circuito de Yedda, y dejarlas dentro, con todo el mal rollo, mientras sube a la pista y coloca más de 300 por ahora. Estoy en un monoplex rodeado de estos mismos técnicos y mecánicos que saben muy bien cómo manejar la cosa.

En Arabia Saudita, Mad Max Dios valiente por la inercia con lo que nació Baréin, la cita que abrió el calendario, y celebró su segunda victoria en un curso que despertó muchas más emociones por lo sucedido en el paddock, la trastienda, eso sobre el asfalto. Checo Pérez firmó el segundo doblete consecutivo para la marca del búfalo rojo, mientras que Charles Leclerc se quedó en el tercer escalón del podio. Fernando Alonso crucificó el gol del quinto, justo cuando en septiembre lo hacía Oliver Bearman, el joven que sustituyó a Carlos Sainz, después de que el madrileño se retirara para operarse de una apendicitis. Este resultado reconfirma la supremacía del RB20, sobre todo de la mano de Verstappen, y deja un panorama deportivo muy similar al de las dos últimas temporadas. Indirectamente, se trata del mismo dominio legítimo sobre el cual los entusiastas buscan otros focos de atención. Nada mejor que un carrocero como el que ha ofrecido Red Bull en el último mes y medio, con una trama que perfectamente podrían haber escrito los seguidores de Sucesión, la aclamada serie que narra los triunfos del poder en el seno de una de las familias más ricas de Estados Unidos. En el caso que nos ocupa, la disputa será por el trono que dejará vacante Dietrich Mateschitz, cofundador del gigante de las bebidas energéticas más famoso del mundo, cuando caiga, a finales de octubre de 2022.

Los acontecimientos recientes plantean un tablero con dos bandos claramente definidos. Por un lado, Horner, protagonista del Arranque de este campeonato, sería objeto de una investigación interna por parte de su estructura, a raíz de las acusaciones de comportamiento inadecuado en su contra por parte de un miembro de la plantilla. En la licitación estaba el veterano expiloto Helmut Marko, primer asesor de Mateschitz y una de las figuras con más peso dentro del organigrama de Red Bull, al menos hasta la muerte de su colega. Al intentar proyectar una imagen de normalidad, las ofensivas cruzadas han significado que el impulso que mantiene unidas las amistades de Red Bull se derive de uno de los niveles de tensión que es necesario liberar. Sin embargo, aún no está claro qué cinta ganará el día, ni si alguno de ellos la tendrá.

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