sábado, abril 13

Un “plan criminal” para “controlar” Granada y “estafar” millones de dólares con ayuda de futbolistas | Deportado

El empresario italiano Gino Pozzo, acusado de su llegada al Granada CF, durante un partido del Watford inglés, en 2019.Richard Heathcote (Getty Images)

Entre los hechos del Granada CF se esconde el aspecto más oscuro del fútbol: la ansiedad por el dinero “ilícito”, las estructuras corporativas “opacas”, un fallo en la “cultura ética”… Ésta es la gran conclusión a la que llega la Tasa Anticorrupción. se ha vinculado en la Operación Libertad, una investigación judicial que sitúa a Diana en Gino Pozzo, dueño del Watford inglés y miembro del clan que controla el Udinese italiano, y Enrique Pina Campuzano, alias Quique PiñaEl empresario que presidió la selección andaluza de 2009 a 2016. Según el ministro del Estado, que pasó 12 años en prisión por ellos, ambos llevaron a cabo un «gran plan criminal» para ejercer el control del club y defraudar millones de dólares. a la Hacienda a través de movimientos de dinero «complejos» vinculados al pago de los jugadores a través de una red de negocios.

Además de cinco años de investigaciones, la Fiscalía ya tiene encima el escrito sobre su acusación escrita en este sumario, que está a la espera de jugo (el instructor dijo que la auto apertura de la vista oral hace unos días) y que ha dado impulso a la Audiencia Nacional. Una investigación que presupone la prisión preventiva de Pina en 2018. “Los imputados fueron acusados ​​de ejecutar un plan criminal en Largo Plazo que, a partir de la cúpula del control del Granada CF en 2009 y mediante la ejecución de una completa estrategia, «Permitirá que las plusvalías que obtuvo el club mediante la cesión de futbolistas profesionales sean trasladadas artificialmente a Luxemburgo y sin impuestos en España, obteniendo así un importante beneficio económico en perjuicio de la Hacienda Pública nacional», resume el documento firmado. Anticorrupción, ante lo cual EL PAÍS se encendió. Para él, añadió el Ministerio Público, los sospechosos «vaciaron la tesorería del club» y «simularon» que era necesaria una vía de financiación a través de una sociedad luxemburguesa, Fifteen Securitation, que permitió al equipo andaluz «acometer el fichaje de un conjunto de jugadores profesionales». Han cambiado el 95% del importe de sus futuros traspasos a otros clubes.

De esta manera, mientras en el ámbito deportivo se impregnaba el meteórico ascenso del Granada -que en sólo dos años pasó de Segunda B a Primera División, de la que se consolidó-, en el pasado existió una presunta máquina con tentáculos internacionales. (en Italia, Luxemburgo o Emiratos Árabes Unidos) para “ocultar” los datos a las autoridades y los beneficios obtenidos con el comprador del jugador. Anticorrupción calcula que, al menos, tuvieron que pagar casi 9,5 millones de euros a Hacienda por las deudas de la empresa en 2013, 2014 y 2015.

En su escrito, la Fiscalía impuso 12 años de prisión a Pozzo, Pina y los otros dos imputados: Raffaele de la Riva, administrador de la sociedad luxemburguesa utilizada como sociedad anterior; y Jordi Trilles, colaborador de la dirección italiana y ex asesor del Granada. La anticorrupción exige también que les impongan multas millonarias a todos ellos: 36,5 millones de euros al hijo del dúo del Udinese, que fue denunciado como cabecilla; y 27,5 millones a los otros tres, los que se autodenominan «cooperadores». Por su parte, el ministro insta a la Audiencia Nacional que se condensa en Granada como persona jurídica a pagar una multa de 27 millones de euros por tres delitos fiscales. Además, se alega que los expedientes ascienden a 9,5 millones (más intereses) defraudados en las facturas del Impuesto de Sociedades.

Fuentes del entorno de Enrique Pina insiste en que las acusaciones no tienen fundamento y que, en el caso del empresario español, sólo se dedicaba a la gestión de deportaciones. Además, recordé que el instructor de juego se reunió para desestimar la causa, que luego fue reabierta por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. EL PAÍS ha intentado devolver la versión de Pozzo al club inglés que fundó.

En el centro, con brazos cruzados, Enrique Pina, en el escenario de las autoridades del Granada FC, en 2014.
En el centro, con brazos cruzados, Enrique Pina, en el escenario de las autoridades del Granada FC, en 2014.

Este proceso judicial sitúa especialmente a Quique Pina contra las cuerdas. Tal y como avanzó EL PAÍS, la Audiencia Nacional le condenó a finales de 2022 a nuevos meses de prisión por conocer una trama paralela, junto a sus padres y su mujer, para evitar pagar los 3,2 millones de euros que debe pagar a la Hacienda como antiguos responsables de CF Ciudad de Murcia, que también presidía el empresario. En ese caso (derivación de esta Operación Libre que lo busca junto a Pozzo), Pina decidió negociar con la Fiscalía para asegurar una pena mínima -que le hubiera impedido ingresar inmediatamente en prisión-, admitiendo así a las «manobras de “vacimiento patrimonial” que impulso a descubrir tu fortuna mientras levantas una vida en tren, que incluía el disfrute de vehículos de alta gama (Porsche, Aston Martin…) o un yate de 500.000 euros llamado El Duende—.

Toma de control de Granada

El informe anticorrupción fue el origen de la historia en 2009, cuando el Granada ingresó a la segunda división B del fútbol español y afrontó importantes “dificultades económicas que hay que resolver continuamente”. Los entonces dirigentes del club intentaron, a través de un concurso de aficionados, crear un «escenario adecuado» para solucionar los problemas y así poner en marcha un nuevo proyecto deportivo que fuera «económicamente viable». Un clima cálido que favoreció la llegada de Gino Pozzo y sus colaboradores a través de un «conjunto de estructuras opacas».

Tras la acusación, los sospechosos idearon un plan para dar el primer paso con «control del proceso concursal» -adquiriendo «un porcentaje importante de los créditos» que el club alistaba-, que les permitiera como resultado ascender a lo más alto de la selección andaluza. Para él presumiblemente utilizaron una sociedad vinculada a Pozzo, Daxian 2009 SL, en la que estaba colocado como administrador en Pina, que llevaba su nombre como presidente de Granada y se adjudicaba «fincas completas» en materia de deportaciones. El nombre de Pina, un exfutbolista que nunca llegó a formar parte de la élite, ya resonaba por entonces en los despachos de su bandeja al frente del Ciudad de Murcia. La Agencia Tributaria precisa que todas estas manipulaciones, que van seguidas al milímetro, están detalladas en una correspondencia electrónica dirigida a De la Riva y enviada a Pozzo, entre otros.

El presunto grupo «criminal», infiltrado en usted, lanzó el concurso de acreedores e inmediatamente comenzó a descubrir los primeros «artificios contrables». Compró, por ejemplo, los derechos de 12 jugadores de la plantación a través de una sociedad radicada en Emiratos Árabes Unidos -porque se pactó un precio de 8,6 millones de euros-, según el escrito de la fiscalía, con «la vista puesta en la futuro conversión del club en Sociedad Anónima Deportiva” y con el objetivo de “reducir artificialmente el importe del capital social mínimo” que se espera.

“Estrategia de fraude”

Una vez superada esta fase y con el club bajo al mando, los sospechosos supuestamente activan la segunda parte del plan y comienzan a “materializar la estrategia de fraude”. Según Anticorrupción, utilizó una red de empresas «instrumentales» para «salir de la tesorería del club» y descubrió que era necesaria una vía de financiación externa para adquirir los derechos de los jugadores, que acogería la sociedad luxemburguesa Fifteen Securitation. Sin embargo, “la mayoría” de los fondos que llevaron a ese procedimiento mercantil en realidad eran del propio Granada, de los que habían sido extraídos anteriormente.

«Una vez creado este escenario, la estrategia fraudulenta culminó mediante la ejecución planificada de un conjunto de operaciones de fichajes y traspasos de futbolistas profesionales», prosigue el escrito de acusación de la Fiscalía, que añade: «Para ello, los acusados obligación de controlar minuciosamente multitud de variables que influirán en un gran conjunto de jugadores y en un gran número de entidades instrumentales: los contratos que deben registrarse con los futbolistas, su valor, los partidos, los movimientos de fondo que deben utilizarse, el entidades instrumentales para quienes hacen tránsito estos fondos, con la necesaria sincronización de páginas y fondos, y la contabilidad de las operaciones entre la Titulización Granada y Quince”. de toda lógica deportiva y económica”, pero que les permite no pagar “en España por las plusvalías”.

Transporte inferior sospechoso

La Fiscalía pone bajo recelo sobre las cesiones de jugadores, al menos, de 2013 a 2016, por los que no cobraron a Hacienda: entre ellos, el Guilherme Magdalena Siqueira (en el Atlético de Madrid por nuevos miles); Daniel Pudil (al Watford por 1,5 millones); Allan Marques Loureiro (al Napoli por 14,1 millones); Jeison Fabián Murillo (en Inter por ocho millones); Yacine Brahimi (en Porto por nueve millones, “aunque se declaró por 6,5 millones”); y Mikel Rico (al Athletic Club de Bilbao por 2,45 millones). Asimismo, el fuego se encuentra en la tejida relación entre Granada y Udinese, entre quienes también se han consolidado en un intenso flujo de dinero y futbolistas.

En 2016, Granada fue vendida al grupo chino de recuperación Wuhan DDMC Football Club Management.

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