lunes, abril 15

Pedro Martínez, mil Manresa | Baloncesto | Deportado

Pedro Martínez recibe el premio Gigante Entrenador 2024 este pasado mes.JUANJO MARTÍN (EFE)

Se levantó de buen humor como cada mañana para ir desde Badalona a Tyrion, el perro de sus amores. Acudió, como siempre, el primero en el Nou Congost de Manresa y se pasó el día viendo vídeos de las cuadrillas de cantera y rivales. Charló como es habitual con el director deportivo Xevi Pujol, y dio respuesta al encuentro para jugar esa tarde ante el Baskonia. Pero antes de empezar, el Baxi Manresa y su pasión se volcaron hacia su entrenador, un Pedro Martínez (Barcelona; 62 años) que suma 1.000 partidos en los bancos ACB -ya son 1.004-, la segunda mejor marca de la historia entre los 1.111 de Aito García Reneses. Pero no se entregó a fanfarrias, un poco convenientes por ser el centro de atención y porque siempre consideró a los galardini individuales como una consecuencia de lo colectivo. “No son muchos estos reconocimientos, pero lógicamente es un orgullo estar durante tanto tiempo en una competición tan difícil. Por la presión, porque es la élite y porque sobrevivir es difícil”, acepta. Aunque en su caso el orgullo es doble.

El baloncesto siempre fue su pasión, pues sus habilidades no le permiten ser profesional con la pelota en las manos. “Generalizando mucho, hay dos tipos de formadores”, explica; “los que han sido jugadores de élite, que conocen desde dentro la dinámica de un equipo profesional y que viven estas experiencias; y los que, como yo, queremos aprender de la verdad y aprender de todo: códigos de los jugadores, mentalidades…”. Sí, siempre tienes la sensación de que para estar al nivel hay que mejorar, adquirir los conocimientos necesarios, deuda de lo que nunca podrá olvidar. “Una cosa es tener reconocimiento profesional y otra tener el sentimiento interno de que lo que uno está haciendo no es suficiente”, reflexiona. Pero desde que empezó el 6 de marzo de 1990 en el Juvenil, ha dirigido 13 equipos ACB -en Gran Canaria, Manresa, Gran Canaria y Manresa repitió- y ostenta una Korac (1990), una Supercopa (Tau; 2006); y una Liga (Valencia; 2017), entre muchos subcampeonatos. Incluso una huella. “Me formó en una especie de ballet, en Badalona, ​​donde disfrutaba tocando de forma rápida y dinámica”, afirma. Aunque lleva mil años aprendiendo, lleva tiempo trabajando antes y después de Jordi Fernández en los Sacramento Kings de la NBA y ha tenido cierta influencia. “Ha ido evolucionando, pasando por distintas fases. Ahora estás en el momento de intentar jugar muy rápido, lo más rápido posible. Así que hazle saber al jugador que él debe tomar sus decisiones”, dice Pujol. Un estilo que también pretende dejar como vinculado a Manresa.

Desde su llegada al club, al cabo de cinco días, Xevi y Pedro se comprometen a imbuir a la cantera de su filosofía de juego. “Se ha elegido el proyecto muy suyo. Y la forma de entrenar y trabajar en el primer equipo es aplicable a las categorías formativas. Jugar en campo abierto, correr entre la canasta, controlar los espacios, hacer bien los conceptos básicos, ser proactivo en defensa, seguir las líneas del pase y saber moverse por la pista…”, afirma Pujol. “Me gusta hablar con los entrenadores para transmitirles lo que creo que hay que hacer a lo largo de muchos años de experiencia. No es una imposición. Si vienes a ver la formación te cuento por qué se puede hacer de una forma u otra. Entonces creas una identidad y estás sucediendo». Es el orgullo de Pedro pero, como todo reconocimiento, no tiene tiempo para elogiarlo porque cree en la cultura de la exigencia y el esfuerzo.

Para ello, cada recorrido requiere que te mantengas en la altura. “Hay que ser ejemplo de compromiso, de esfuerzo, de seriedad, de hacer las cosas dando el máximo. Si no lo haces, o no estás contento, no funcionará”, desliza. Entonces, cuando, un año después, un jugador le contó lo que era un entrenador exigente [entrenador exigente], aceptó las críticas y dijo: “Soy así e intent ser justo”. Pujol opina lo mismo: «Es una persona muy disciplinada y coherente con su forma de ser, uno de los valores que le hace intentar tener la razón en cada situación en la que se encuentra». Incluso ahora los nervios están destrozados. De nuevo, sin embargo, lo que ocurre con menos frecuencia. “La experiencia te hace ver que determinadas situaciones no son tan importantes. Antes de darle más valor a las cosas positivas y negativas. Pero nada es tan bueno, nada es tan malo”, apunta el técnico. Al fin y al cabo, una de sus frases del principio es: “Nada se gana ni se pierde”. Pedro lo aclara: “Eres fiel a tu identidad y el mundo entero pasa a primer plano, si aceptas la enfermedad con cierta naturalidad”. Y desde la vestimenta señalan: “La satisfacción no puede depender de si la última bola de un partido va al hierro y él entra o no. Si durante la semana le has pedido el mismo trabajo, no te molestará.»

Persona progresista y de izquierdas, Sabinero, de Leonard Cohen y amante de las causas pérdidas, a Pedro le chifla el ajedrez y las series, aunque nada mejor que ver los vídeos de baloncesto. Durante estos días, el Barcelona, ​​el rival en cuartos de Copa. “Es una ronda preliminar desequilibrada. Pero para nosotros sería un ejemplo típico de cualquier equipo de Copa. El éxito es participar y los jugadores están muy motivados porque jugar es algo excepcional”, continúa. Y añade: “Hace dos años también tocamos al Barça y perdimos 36 puntos. Podemos pasar, pero tenemos que competir y queremos vivir la ilusión de aprovechar el momento. Los jugadores lo han conseguido». Esto también sumará una nueva parte a su recorrido histórico. Y escucho una sonrisa: “Muchas veces veo muchos años de profesionalismo, tanta experiencia, vivir donde estoy, conocer gente en la pista de baile… Agradezco el baile y me siento absolutamente privilegiada”.

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