lunes, mayo 20

Ona Batlle: “No me quedaría en el Barça si no creyéramos que podemos ganar la Champions” | Fútbol | Deportado

«¿Tienes alguno de los lugares favoritos de Johan para tomar la foto?», le preguntó. “Yo soy nueva aquí”, bromea. Ni siquiera dentro del campo lo parece. Ona Batlle (Vilassar de Mar, 24) abandonó durante unos minutos la filial del FC Barcelona como una de las jóvenes promesas, y estuvo tres temporadas fuera de España en el Manchester United tras pasar por el Madrid CFF y el Levante. Este verdaderamente regresó de su largo exilio como la hija pródiga, convirtiéndose en una pieza indispensable en el esquema de Jonatan Giraldez y alzándose con la selección como campeón del mundo.

Su ambición, su perfeccionismo extremo, no le permiten reconocerlo. Pero entre una cosa y otra tiene claro su próximo objetivo. “No estaría aquí si no creyera que podemos ganar la Liga de Campeones. Cuando lo estaba era para crecer y pasar al Barça. Siempre mantengo este sueño, este giro clavada”, confiesa Once escuchado en las filas del Johan Cruyff Estadi.

Abre la puerta y, al pesar la salida, no mires el reloj. “Me gusta competir. Pero fuera del fútbol estoy más tranquilo”, asegura. Y lo demostramos filmando con pausa y expresando con calma. Un curioso contraste con su forma de jugar con energía en el campo. “No quiero pensar en filosofía”, bromea al principio. Pero si acaba se abre frente a la grabadora, y demuestra que detrás de sus sonrisas también hubo momentos complicados. En 2020 se fue a Inglaterra para crecer futbolísticamente y como persona. Una decisión reflexiva, encerrada en casa con sus amigos debido a la pandemia de la covid, pero que supone un punto de inflexión en su vida. “Manchester había pasado por un primer proyecto y luego tuvo un nuevo proyecto. Tomé la decisión llorando.

Estaba desgastado, no sabía qué hacer allí y no sabía inglés. Mi primer año fue muy duro, excepto que pude volver a casa. Estábamos ocultos por la navegación para que la salida no pudiera entrar. Pero no me fui y aprendí a estar solo, porque tú me tranquilizaste, aunque tenga muchos momentos de horror”, confiesa.

En Inglaterra conocí una liga superior a la española y volví sintiéndome un jugador más directo y potente. “Los partidos fueron muy físicos, con mucha competitividad y verticalidad, el trofeo se disputó hasta la final. Aquí tienes que motivarte para estar al 100% y encontrar tu mejor versión en el campo. Muchas veces aquí algunos equipos se han iluminado porque no las marcas”, explica el campeón del mundo.

Fue en esas tres temporadas cuando supo que podía dedicarme al fútbol: “Todos tratáis de la profesionalidad que tenemos ahora en el Barça, pero yo no lo tenía claro. Con cada entrada y cada salida me hacía sentir futbolista». En la liga española, sin embargo, incluso después de una larga racha, reconocen: “Hay que revertir más, que todos los equipos sean profesionales, sobre todo en los campos. En algunos de nosotros seguimos jugando sobre césped artificial. Y lo que no tengo me hace no atractivo para la televisión».

Una -siempre declarada como «muy independiente» pero también familiar- hay que abandonar Vilassar de Mar -un pueblo costero a 25 km de Barcelona- y en esta preciosa playa. Creció en las calles de su pueblo, donde aún tiene su grupo de amigos de la infancia. Ya jugabas al fútbol con algunos, pero antes de que pudiera apostar intenté patinar durante un año. “Mis amigos de aquí lo tienen, y le preguntan a mi mamá. Aunque quedé primero en el segundo torneo, no me gustaba competir porque no quería volver a ponerme la ropa”, recuerdo mientras disfrutaba de la cena.

Cuando cumplí seis años ya lo sabías. “Estoy aquí como mi hermano”, le dije a su madre. Con él compartías las patadas en el balcón del patio de la casa de tu abuela. Pero aquellos partiditos fueron mucho más que una anécdota para el recuerdo. “Mi hermano es la persona más importante en mi vida. De los pequeños somos muy singulares. Él me guio hasta el fútbol”, si es sincero. Su marido, Joan, también abandonó su casa cuando Ona se fue al extranjero. Y volvieron, por destino o por casualidad, una vez más así de cierto.

Aterrado en 2023 en la Barcelona de su emigración. Del 2011 al 2017 entrenó en las categorías inferiores, pero sin duda en el primer equipo desfiló. “Me dieron la oportunidad, pero no pude progresar como quería: jugando. La idea que hemos visto a Laia Aleixandri, Berta Pujadas o yo se fue al club para cuidar mejor la Masia y el B.

Ahora si estás apostatando más”, explica Ona. Ese año abandonó la playa -esa que tanto necesitaba volar con su perro para escapar- y con el equipo que tanto disfrutaba para marchar al Madrid CFF, luego ascendió a primera, estuvo un año en el Levante y finalmente voló a Manchester. Aunque su primer año en Inglaterra fue complicado, al tercero ya tenía un nuevo hogar: “Estaba muy asentada. Fue muy difícil dejar esa otra parte”.

Abandonó una casa para regresar a otro lugar. “Espero tener una vida estable en el Barça, jugarlo todo y ser importante ofensiva y defensivamente”, confiesa. Con el recorrido de Fridolina Rolfö no sabes de qué lado te pondrás, pero te sientes cómodo en ambos. Consulta tus activaciones tras los partidos, aunque con el calendario ya abierto busca los momentos de bajada. “Para mí es muy duro, incluso en las comidas. Ve siempre al detalle”, reconoce.

Con su psicología trabaja para darle la máxima importancia a lo positivo. Con el personal, hablemos más. “Siempre quiero decidir qué quiero mejorar. Ser mi mejor yo es mi objetivo. Ahora estoy al 70%”, detalla Battaglia.

De momento, los minutos finales de la Champions ante el Brann. “Creo y siento que tenemos la oportunidad de competir y ganar. Será difícil. Pero vamos a la final de Bilbao”, es enorme. No creo que su regreso haya sido una cuestión del destino, y habla por teléfono con la misma tranquilidad que cuando se fue. “Las cosas pasan, pero hiciste esto. Todas las decisiones que tomó Tomado le hicieron convertirse en futbolista y persona. Y estas decisiones son las que marcan tu camino. Al final decido dar la vuelta». Ya sea destino o no, en el camino de Ona Battle no hay riesgo.

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