miércoles, abril 17

Max Verstappen, por activa y por pasiva | Fórmula 1 | Deportes

No deja de ser curioso el ciclo por el que pasan la gran mayoría de pilotos de Fórmula 1, especialmente aquellos que trascienden más gracias al palmarés que acumulan. Casi todos están cortados por el mismo patrón y siguen la misma tendencia a lo largo de su trayectoria. La primera etapa es de subidón, aquella en la que debutan, se dan a conocer por sus resultados y se establecen como grandes referentes del Mundial. En la segunda, sobre todo si dejan de ganar, exhiben un sorprendente desapego por el campeonato que les ha catapultado hacia la fama. Y en la tercera, en su ocaso, pasan del blanco al negro y se aferran al volante como si les fuera la vida en ello.

Si Sebastian Vettel es la excepción, dado que se retiró la temporada pasada con 35 años, Fernando Alonso, seis años mayor que el alemán, y Lewis Hamilton, que en enero cumplirá los 39, dan crédito a esta tesis. El español incluso llegó a abandonar el certamen (2019 y 2020) antes de darse cuenta de lo mucho que lo echaba de menos. Durante la dictadura que ejerció entre 2014 y 2020, con seis títulos de siete posibles, el británico no dejó de insinuar su cansancio y su intención de no alargar su carrera más allá de lo estrictamente necesario. Sin embargo, ha sido dejar de ganar y olvidarse de ese hipotético adiós, dejando claro que hay Hamilton para rato. A sus 25 años y con una tercera corona que se puede dar prácticamente por hecha, Max Verstappen está en su apogeo y, cómo no, sigue los pasos del asturiano y del piloto de Stevenage.

Este verano, durante las vacaciones de un curso que este fin de semana vuelve a arrancar en Zandvoort (Países Bajos), un circuito que se volverá a teñir de naranja en pleitesía al actual campeón; el holandés se mostró molesto con los niveles de compromiso que requiere complacer unas demandas que a la misma velocidad que lo hace el calendario: en 2024 se han planificado 24 grandes premios. “Me preocupa el deporte que siempre me ha hecho disfrutar y que aún lo hace, pero solo hasta cierto punto”, reconocía el corredor de Red Bull en una entrevista concedida a ‘De Telegraaf’. “Siento que tengo que hacer demasiadas cosas, y eso me lleva a dejar de lado otras que me gustan. A veces pienso: ‘¿Vale la pena todo esto?’.

De momento, si tenemos en cuenta que, según Forbes, Verstappen ingresó alrededor de 55 millones de euros en 2022, la respuesta evidente no puede ser otra que afirmativa. Al menos hasta 2028, fecha en la que expira su contrato con la escudería energética, el más largo de la historia por ahora. Hasta entonces, el chico nacido en Hasselt (Bélgica) tendrá tiempo de seguir haciéndole muescas al cinturón de récords que ya posee. Este domingo (15:00 horas, Dazn), delante de una hinchada completamente entregada, Mad Max tendrá en su mano igualar las nueve victorias consecutivas que Sebastian Vettel acumuló en 2013, también metido en uno de los monoplazas del búfalo rojo. Lo intentará desde la ‘pole’, la octava del curso para él, que le permitirá salir por delante de Fernando Alonso (quinto) y de Carlos Sainz (sexto). Red Bull, a su vez, podría establecer una nueva plusmarca de triunfos encadenados (14), 13 de ellos en un mismo ejercicio.

Si ponemos el foco un poco más allá, y siempre que la brutal pegada del RB19 siga vigente tras el parón, Verstappen está en condiciones de dejar reducidos a cenizas otros registros que todavía darían más relieve a su superioridad. Los más destacables son el número absoluto de victorias en un solo año (él mismo lo estableció en 15 en 2022 y ya lleva diez), el mayor margen del campeón respecto del segundo clasificado y el mayor porcentaje de vueltas lideradas (ahora es del 78%), algo que muy probablemente logre varias pruebas antes del final.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.