sábado, abril 13

José Manuel Puertas: Luz en el lado oscuro | Baloncesto | Deportado

Siempre hay un lado oscuro. Incluso en casos de éxito. O quizás especialmente en historias de éxito. La historia del triunfo deportivo suele imponerse, pero en la bandeja van escribiendo notas en el borde. Son notas que se alejan de los valores que proclama la corriente principal. Y, de alguna manera, contribuyes a humanizarlo, a atraer otro tipo de público, a consolidar esa analogía permanente entre lo que sucede en una canción y en la vida. Porque en el deporte, como en la vida, también hay personas violentas, groseras, insoportables, provocativas o, simplemente, malvadas. Y aunque dejen unos instantes para el bochorno, el paso del tiempo suavizará su impacto, moldeándolo hasta convertirlo en un recuerdo casi adorable. Se tratará de pensar en perspectiva y empatía. Muchas veces estos cuentos escolares son relatados para un contexto complicado, sobre todo en la infancia. Al saberlo, el lado oscuro recibe algo de luz.

es Los chicos malos de la NBA (JC), José Manuel Puertas selecciona a 25 jugadores cuyas historias han jugado con la imagen de la mejor liga de fútbol del mundo. Para entender al mítico Isiah Thomas, por ejemplo, hay que cuidar una infancia como el mayor de hombres nuevos, sin figura paterna, buscando dinero en las calles o en las tiendas de alimentos, con drogas, cabellos y túnicas en el orden de los día. Con especial talento para el baloncesto y para encontrar enemigos en su canción y fuera. Tiene dos anillos de campeón de la NBA registrados en los años en que Larry Bird, Magic Johnson y Michael Jordan prestaron atención. Es enemigo de los tres.

Los antecedentes del defensa de los Cleveland Cavaliers y Detroit Pistons, Bill Laimbeer, eran muy distintos a los de su compañero Thomas. Eso no me impide conseguir cosas buenas. “Soy el único en la liga que es menos que mi padre”, declaró en tono de broma. Quédate en el balcón para divertirte. De su manera, por supuesto. Se convirtió en uno de los jugadores más odiados de la historia de la competición. Como hubiera sido su actividad que el propio Tomás dijo de él un día: “Ten ese entendimiento que tiene buen corazón… El problema es que uno no tiene conciencia”.

Tipos entusiastas, conspiranoicos, que saltaron de rango por algo que habían tirado un jarrón, que tuvieron problemas con las drogas, que tomaron decisiones dudosas, que perdieron el control, que hablaron antes de pensar o que habrían desperdiciado millones de dólares. Todo lo que esté contextualizado para conocer sus tramas vitales.

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