domingo, abril 14

Grimau aconseja a Barcelona: más meritocracia y menos galones | Baloncesto | Deportado

Willy Hernangómez, durante el partido ante el Mónaco.SEBASTIEN NOGIER (EFE)

Kalinic perdió un balón y se le quitaron las ganas, luego bajó a sus hombres y a su cabeza para que el Mónaco girara para colocar el terreno de medio, de nuevo a las dos jornadas de distancia. En el duelo todavía durarían otros tantos minutos pero el Barça cayó derrotado, anémicos los jugadores de voluntad y ambición, descarrillados trasmar su séptima derrota en los últimos 10 partidos. Cuando la bocina señaló el final del encuentro, el resultado fue tan expresivo como bochornoso: 91-71. Marcador idéntico al sobre anterior, cuando el único es una buena idea de un equipo en descomposición. Nadie subió al escenario a cantarla. mi culpa de la misma manera que desde el área de comunicaciones negaron las solicitudes realizadas a los medios de comunicación por estos días. Un silencio informante. Pero desde las puertas hasta la entrada no pasó lo mismo porque el director del área de baloncesto y vicepresidente del club, Josep Cubells, se reunió en los talleres del club con el director de baloncesto Juan Carlos Navarro y el director deportivo Mario Bruno Fernández. Cuántas horas más tarde, una vez pasada ya una de las madrugadas, Dios cerrará una reunión urgente que aclarará dos puntos: Roger Grimau seguirá como entrenador hasta el final del tiempo -como no se habló del tema-, el central dará Es un toque de severa atención por la falta de competitividad y actividad, para bajar los brazos.

El mensaje era diáfano y Navarro tardó un día en hacerlo público, aunque antes de decírselo al primer entrenador y a la planta después aceptó el nabo. “Ha tenido actitudes dentro y fuera de la pista que no hemos disfrutado y que no son dignas de este club ni de esta camiseta. Hay cosas que ya has dicho que no sucederán. Todos los jugadores deben dar un paso adelante para cambiar esta dinámica”, sin buscar aclarar los pasos que se han dado sobre el parqué. “No son cosas graves, pero sí son síntomas de que el equipo no está como debería”, explica una voz autorizada del club. Lo que sucede en la pista, sin embargo, es palpable, por lo que el equipo se ha desinflamado de manera enfermiza porque ha expulsado a los más sugerentes, capaces de ganarse a los mejores -a excepción de un Madrid intratable que los mantiene tomados la medida como a todos los demás rivales, para perder de repente el balón. “Este equipo ha demostrado lo que puede hacer, que puede jugar muy bien, pero ahora se ha pasado al lado oscuro. Ha perdido intensidad y tiene grandes lagunas defensivas que han generado ansiedad y nerviosismo, incluso pérdida de confianza”, informa otra fuente de la entidad; “La solución es que sea mucho más duro en defensa y que no pierda la concentración tan fácilmente. Pero, sobre todo, para el defensa esta camiseta ha llegado a la final».

Algo no funciona porque el equipo es tercero de Europa con un balance de 11-6 entre triunfos y victorias, y tercero de la Liga Endesa con un 10-6, los mismos que el sexto clasificado. Numerosos puntajes insignificantes para el Barça, que suponen el 36% de los enfrentamientos de la temporada y pasan por un viacrucis como el que ocurrió en la temporada 2006-07 con Dusko Ivanovic en el banquillo (37-20 entre Europa y ACB; con un 35% ), léase en todo caso del curso 2016-17 con Giorgios Bartzokas, que consiguió un 34-28 (un 45% de derrotas). Pero de Grimau no duda. “Él es nuestra persona de contacto y lo seguimos. Estás haciendo un gran trabajo y no es fácil. Confiamos en él, en el proyecto y en los jugadores que tenemos y creemos que tenemos que dar una mejor versión”, afirmó Navarro. Cubells lo ratifica: “Se confía en entrenador y jugador para tirar adelante”. Pero el vestido debe cambiar de pelaje.

Una de las cosas que más preocupa a la dirección es esta falta de orgullo, por lo que el equipo ha perdido forma en varias ocasiones, pero también ante rivales más pequeños, como el Alba de Berlín, líder de la liga europea. “Esto es lo que nadie puede hacer”, argumenta una voz autorizada por la entidad; “Siempre he sido profesional”. Y hay nombres reportados. Lo más evidente es Willy Hernangómez, MVP del pasado Eurobasket, y se equivocó en la NBA porque el Barcelona hizo un esfuerzo extra tras rebajar el salario del central en un 20% [no se renovó al técnico Jasikevicius y, entre otros recortes, se rompió la vinculación con Nikola Mirotic]. Considere el entrenador que el pívot ataca la canasta rival al mismo tiempo que defiende mal la suya, una baja fragilidad en el poste que tantos puntos le da al Barcelona. “No hay dudas sobre el fichaje”, apuntan desde el club; “pero si tienes escasez, puedes solucionarlo”. Y aunque en la ciudad deportiva descubres que su actividad es buena, que sabes que tienes que darte un empujón para estar delante, en la pista no pasa lo mismo que explicar tus números, por eso con cada invitación tu participación es minado, sólo seis minutos antes que el Mónaco, siempre sustituyendo a Vesely y hasta rebasado por un Nnaji que reclama más oportunidades. Si bien Willy no es el único anuncio, dado que Satoransky y Jokubaitis, además de un Óscar Da Silva anónimo por definición, sabes que tendrás que retomar tu juego. Pero nada porque Grimau le explicó que recogerán los galones ganados en el pasado hasta que estén regulados por la meritocracia y por la eficiencia. “Jugaréis más o menos dependiendo de lo que sea mejor”, se lee en un comunicado oficial del Barcelona.

Está claro, sin embargo, que esa ejecución aún no se ha conseguido porque Grimau siempre ha estado presente para el mismo quinteto titular y para las rotaciones habituales, dando mucho protagonismo a los jugadores del pasado y muy poco a los nuevos. . «Se dieron cuenta de que iban a tomar su ritmo porque estaban atraídos y obligados a competir, sin entrenar», justifican desde el club, en el momento en que Jabari Parker llegó a la NBA y se pensaba que los jugadores estaban demasiado sueltos y inequívoco. Así que Joel Parra es un claro ejemplo de cómo no comerse el desperdicio de energía en la pista en cada oportunidad que tiene vezgana enteros como también lo hace, con más razón, Darío Brizuela. Baloncestistas a quienes lo miran, aunque desde el club no vayan a más -aunque es evidente que algunos están luchando con el tiro exterior-; sobre todo ahora que Abrines está lesionado, y no debería haber una oportunidad de fichaje sensacional o si se lesiona algún jugador grave.

Esto quiere decir que esta nueva política de Grimau se establece ante el Madrid, próximo rival de la Euroliga en Palau (este miércoles a las 21 horas), del mismo modo que también se pone sobre la mesa la capacidad de liderazgo del equipo, ausente ya Mirotic. “Laprovittola y Vesely asumieron ese papel, también Abrines. Éste no es el problema”, si está dispuesto a corregir una fuente oficial del Barcelona. Y, aunque sabe que un gol del conjunto blanco hará mucho daño, califica el partido ante el Madrid como una oportunidad. “Lo social y lo deportivo pueden ser una fiesta inquietante para nosotros. Si te gustan o, al menos, si las haces como debe y hasta el final, puedes ayudarnos. Pero el Madrid es muy fuerte y lo importante son los próximos combates ante el Baskonia, el Obradoiro (él decidirá si es líder en la Copa del Rey), el Olympiacos y el Zalgiris, todos en casa”. Desde el Barça, el área deportiva y el técnico de extensión la receta es clara: menos premios y más mérito.

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