domingo, abril 14

España, en semifinales con sonrojo tras caer ante Italia | Fútbol | Deportado

Esther González, liderada por tres rivales italianas en el duelo de Pasarón.Lavandeira (EFE)

El fútbol brillante y magnético de España se levanta con toda lógica, por eso aunque los jugadores ganen en todos los casos lo que disputan, no pueden asquearse por lo que viene de fuera de la cinta.

España

2

Cata Coll, Ona Batlle, Laia Aleixandri, Olga Carmona, Irene Paredes, Jenni Hermoso, Aitana Bonmatí, Teresa Abelleira, Athenea del Castillo, Salma Paralluelo y Mariona Caldentey

3

Italia

Laura Giuliani, Valentina Bergamaschi, Lisa Boattin, Elena Linari, Martina Lenzini, Lucia Di Guglielmo, Giulia Dragoni, Manuela Giugliano, Arianna Caruso, Michela Cambiaghi y Valentina Giacinti

goles 1-0 minutos. 11: Atenea del Castillo. 1-1 minuto. 46: Valentina Giacinti. 1-2 minutos 57: Michela Cambiaghi. 1-3 minutos 63: Elena Linari. 2-3 minutos 76: Esther González.

Árbitro Eleni Antoniou

Tarjetas amarillas Ivana Andrés (min. 83) y Lucía García (min. 85)

Coronadas en el Mundial, su proyecto quedó empañado debido al carácter inconsentido del expresidente de la federación Luis Rubiales, finalmente abandonado ante lo social y coherente. Y aunque los jugadores se pelearon con denuedo y vacilación por sus derechos, al punto de negarse a volver a ponerse la camiseta hasta ser cómplices de los cambios prometidos, hoy hay cosas que no se pueden controlar. Como en los veinte años anteriores la delegación no envió la lista correcta a la UEFA para la última selección -al parecer les pidieron sin jugar el partido 100, por ejemplo, ayer si simple-; o cómo en Pasarón salará en la segunda parte con 10 y así guisará un minuto. Esto le costó la empatía y la compostura, en la espalda la derrota. La primera vez que llevaron a Tomé a la mesa, ya no estaba tan ilusionado porque Suiza llegó con precedencia a Suecia y eso le alcanzó para llegar a las semifinales de la Copa de las Naciones. La última subida para registrar el país en los Jugos —nuevo territorio para la selección—, toda vez que alcanzaría con pisar la final.

Me sorprendió la atrevida propuesta de Italia, que pretendía jugar el balón desde atrás cuando intentaba atacar, siempre con las líneas bien abiertas y con la defensa tremendamente adelantada. Muchos metros al hombro y puro asado para Salma El veloz González Paralelo. El ataque, sin embargo, subió al equipo desde el inicio cielo azul porque el faltaba pies para juntar la pelota del otro; también armonía en el ejercicio defensivo para bloquear los balones en un país que juega en el tablero y que con el balón entre balones no tiene comparación. Otra cosa es lo que pasa desde fuera.

Resulta que el toque y voy, el paso por la bandera, es algo intrínseco en la selección, que sujeta en Abelleira a la brujula y en Aitana al diapasón. Y tanto es así que Alexia no había estudiado el diferencial —con incordiosos acosos sobre la vara que había tomado rumbo—, por lo que Jenni volvió a uno de los pasos de su demarcación para activar el elástico y el trampolín, posición en la que la sensación de recuperación Estuvo en el equipo durante el Mundial. No se distinguió en Pasarón porque Salma se casó con los centrales y fue arrastrada al medio del posible equipo, joven porque Jenni recibió y giró, porque la Roja despegó en la cancha fresca. Así que recogí el lote de Atenea, quien lo recibió en lo alto del área y disfrutó de un delicioso baile de salón. Cinturón que insinuaba lo contrario de lo que hicieron los pies, regate y derechazo, gol para el deleite. Todo estaba en orden, España presionando y generando —disparo de Jenni que repelió la maraña de piernas rivales; Chut fuera de lugar de Aitana; y gol anulado por juego a Mariona—, equipo sin límites. Al menos en el césped. Pero a lo lejos o en el banquillo hay otro para cantar.

Justo antes de iniciar la segunda parte, España notificó los cambios, acordes a las semifinales del país, toma nota para oxigenar los huesos. Una de las Atena de Lucía García, que se subió al camino, se sorprendió porque no le había dicho nada. Y el otro el de Aitana porno… nadie. 11 contra 10, situación dantesca e irreal, pifia morrocotuda. Le reclamaron el honor a Esther González, que no había practicado en carrera, pero cuando golpeó el balón, en el minuto 49, Italia había celebrado en gol, en ataque, en el 46. Cata falló en el pase y Giacinti hizo Diana. .

Pero el desconcierto ya era total, desconcertando a las jugadoras y a la envalentonada Italia, que celebraron otro dos tantos en menos de 20 minutos -uno al revés y otro a la salida de un saque de esquina-, para luego volver a las líneas y perder. el tiempo . Digerir la canción, en cualquier caso, España reconoció el balón y el ímpetu, en ambas ocasiones. Cómo remar Abelleira al larguero o remar cruzado y desde la cabeza de Alexandri. Así, sin embargo, el chico Esther tras un paso filtrado por Abelleira. Pero ya era tarde porque Italia se llevó la alegría y España, por un día, perdió el partido y los papeles.

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