lunes, mayo 20

El terapéutico triunfo del Barça ante el Real Madrid | Fútbol | Deportado

Liderado por Lamine Yamal y apoyado por Raphinha, el Barcelona derrotó a la mustia Real Sociedad para regresar segundo en La Liga. Ya no tenía alternativa para ganar o ganar tras la cesión del Girona en el minuto 99 del partido de Vitoria. Al cabo de tres jornadas para conquistar el campeonato, la lucha por el subcampeonato se ha convertido en un gran desafío por la rivalidad de los dos aspirantes y por el premio que se supone que se disputará en la Supercopa. El Barcelona no dejó de mostrarse más responsable y serio de lo habitual, sin encajar gol tras recibir muchos goles en escenarios como el de Montilivi.

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Ter Stegen, Koundé, Pau Cubarsí, Íñigo Martínez, Cancelo, Pedri (Fermín López, min. 69), Gündogan (Oriol Romeu, min. 94), A. Christensen (Sergi Roberto, min. 69), Lewandowski (Ferrán Torres, min.76), Lamine Yamal y Raphinha

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R. Sociedad

Remiro, Le Normand, Jon Pacheco (Tierney, min. 70), Elustondo, Merino, Hamari Traore (Álvaro Odriozola, min. 79), Beñat Turrientes, Jon Aramburu, Oyarzabal, Brais (Arsen Zakharyan, min. 79) y Sheraldo Becker (Tomemos a Kubo, min. 70)

goles 1-0 minutos 39: Lamine Yamal. 2-0 minutos. 93: Refinar.

Árbitro Guillermo Cuadra Fernández

Tarjetas amarillas Gündogan (min. 51), Jon Aramburu (min. 57), Jon Pacheco (min. 63), Oyarzabal (min. 92) y Raphinha (min. 93)

Aunque sea un mal defensor y no siempre un buen defensor, la estrella del conjunto azulgrana está en la línea de centrocampistas, tan inestable como irregular por la forma de sustituciones, a veces por lesión y en ocasiones por decisión de Xavi. Ante la Real, Pedri reapareció como titular. Alrededor del tinerfeño tiene mucho misterio y preocupación, no sabe muy bien qué le pasa, sobre todo porque ha perdido continuidad y sus implementaciones se reanudan en algún juego refinado como la asistencia de Raphinha en París. Aunque el enigma no se resolvió, a ratos Pedri recurrió a ser Pedri.

El ritmo interior de Pedri, así como el buen pastel de Iñigo Martínez, más técnico que el apasionado Araujo, podrían ser una buena solución para combatir un auténtico padecimiento por las lesiones y la falta de un lateral natural, circunstancia que provocó el presencia de tres centrales y vertiente Aramburu de Lamine Yamal. No hay pérdida de sintonía entre el equipo de Imanol, siempre muy académico y cómodo, el balón al pie y el campo amplio, mucho terreno por recorrer para el Barcelona. Los azulgrana corrieron mucho tiempo detrás del balón liderado por la Real.

Ya a mitad del día, sólo Raphinha y Lamine encontraron espacio para acomodar a Remiro. Nadie se ató a remar entre los buenos bloqueos defensivos de los donostiarras, más contundentes y mejor dispuestos, incluso muy empinados desde las transiciones de Becker. La profundidad de la espalda golpeó repetidamente los hombros de Iñigo Martínez y Cubarsí. Los centrales se encuentran con Alivio en pleno partido ante el suspenso de Ter Stegen. La Real obligó al Barça a acelerar, ajustar la presión e insistir en las señales de Raphinha y Lamine.

El brasileño volvió al palo antes de que Lamine Yamal rebotara en rojo con la zurda en un preciso pase de Gündogan tras un partido muy bien armado para una extraordinaria jugada de Lewandowski. El aire y el interior se encontraron con situaciones de superioridad entre líneas ante un rival que parecía más dependiente del árbitro que el Barcelona. Aunque media en el descan, el gol confía Dios al Barcelona, ​​protagonista con el balón y con mayor presencia de Pedri, y provoca dudas en el Real Madrid, más ilusionado aún que Ter Stegen.

A los azules, sin embargo, estas son las claves para descansar con el balón, mantener el control del juego o doblar el viento, para que sus partidos sean eternos, hasta que no pasen nada en la canción durante mucho tiempo debido a la mayor Grado de animación de Montjuïc. La única azulgrana que juega en la portería es Raphinha. El brasileño apuntó con Saña Remiro antes de que Brais Mendes se escapara por poco tiempo tras una pérdida de Gündogan. Los errores se impusieron a los jugadores antes de que los cambios los hicieran Imanol y Xavi.

En el Real Madrid, los jugadores Arriesgar y su entrenador jugaron una delantera con Take Kubo, Oyarzabal y Barrenetxea, un trío muy exigente debido a la mala defensa del Barça. Xavi retrocedió como si fuera el disfraz de Lewandowski. Ferran Acabo con el murmullo para la retirada del polaco con una fila que salvó Remiro. La contienda acabó y el tramo final resultó mucho más agradable para los jugadores de las dos áreas, favorecidos la mayoría más por las faltas del contrario que por las propias, salvo cuando intervino Lamine Yamal, siempre incisivo y percutor, habitual salvador del Barelona.

El lateral italiano tuvo el mayor impacto de lo que se enfrentaron los distinguidos atacantes de Imanol. El Real Madrid no está en condiciones de hacer sus partidos, con muy poco balón, poco efectivo, sin instrucciones y además sin fuerzas para complicarse la vida al Barcelona. Al equipo de Imanol le ocurrió una trampa aparentemente accidental. Una mano clara de Odriozola tras una falta de Fermín fue sancionada como penalti por el VAR. El árbitro fue anunciado y tras ver la acción dictó la pena máxima que gracias a Lewandowski transformó a Raphinha.

Nada mejor que el brasileño para firmar un triunfo terapéutico para el Barça.

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