Panamá ha sido durante décadas un caso singular en América Latina: una economía orientada a servicios con crecimientos impresionantes, impulsada por la actividad del Canal, la logística, las finanzas y la construcción. Sin embargo, ese dinamismo no se ha traducido en mejoras sostenidas en la productividad agregada ni en una distribución amplia de beneficios. Para consolidar un crecimiento sostenible y más inclusivo, la productividad debe convertirse en el eje central de políticas públicas, inversión privada y reformas institucionales.
Estado actual: crecimiento intenso pero productividad contenida
Panamá mostró tasas de expansión del Producto Interno Bruto superiores al promedio regional durante buena parte de las dos últimas décadas anteriores a la pandemia, con un fuerte impulso tras la ampliación del Canal en 2016. Al mismo tiempo, la economía sufrió una contracción pronunciada durante la crisis de 2020 y luego una recuperación marcada por el rebote de servicios y comercio internacional. A pesar de un crecimiento histórico, la productividad por trabajador y por hora trabajada permanece rezagada frente a economías avanzadas y varios países de la región. Los beneficios de sectores de alta productividad están concentrados en zonas urbanas y en grandes empresas, mientras que la mayoría de micro, pequeñas y medianas empresas y sectores rurales registran baja productividad.
¿Qué se comprende por productividad y cuál es su relevancia?
- Productividad: es la relación entre lo que se produce (valor agregado) y los recursos utilizados (trabajo, capital, insumos). Mejores prácticas, tecnología, capital humano y organización empresarial aumentan la productividad.
- Importancia: mayor productividad permite salarios reales más altos, menor inflación salarial, mayor competitividad externa, capacidad de inversión pública y privada, y mejores servicios sociales sin sacrificar estabilidad macroeconómica.
Por qué la productividad continúa siendo el impulso rezagado en Panamá
- Concentración sectorial: la economía mantiene una marcada dependencia de los servicios ligados al Canal, el transporte y las finanzas; estos sectores generan alto valor, pero sus vínculos con la industria local y la actividad agrícola siguen siendo escasos, limitando la difusión tecnológica y la creación amplia de empleo productivo.
- Alta informalidad laboral: una parte considerable de la fuerza laboral opera en esquemas informales, con poca inversión en desarrollo de habilidades y baja incorporación de tecnología, lo que merma la productividad promedio.
- Brechas en capital humano: carencias en competencias técnicas, en formación profesional y en educación media superior disminuyen la capacidad de adoptar tecnologías y optimizar procesos dentro de empresas pequeñas y medianas.
- Fragmentación del tejido empresarial: predominan micro y pequeñas compañías con escaso acceso a financiamiento formal, a mercados más amplios y a cadenas de valor capaces de impulsar mejoras sustanciales de productividad.
- Infraestructura y logística con cuellos de botella: aunque Panamá destaca como un hub logístico mundial, subsisten fallas en la conectividad interna (zonas costeras y vías rurales), en trámites aduaneros y en la digitalización, lo que incrementa los costos para los productores nacionales.
- Instituciones y regulación: la tramitología, la carga regulatoria y las percepciones de corrupción disminuyen los incentivos para invertir en modernización productiva.
Casos y datos que ilustran el problema
- Canal de Panamá: la ampliación de 2016 incrementó capacidad y permitió mayores ingresos por peajes, pero esos ingresos no se tradujeron automáticamente en aumentos de productividad en sectores rurales o en la mayoría de las pymes.
- Zona Libre de Colón: es un centro logístico exportador de gran valor comercial, pero la vinculación con la industria local y la generación de empleo formal y productivo en la región son limitadas.
- Ciudad de Panamá y metro: la expansión de infraestructura urbana (incluido el metro) mejoró movilidad y productividad urbana, mostrando que inversiones públicas estratégicas sí elevan la eficiencia, pero su alcance es geográficamente desigual.
- Agricultura y pesca: rendimiento por hectárea y adopción tecnológica de pequeños productores están por debajo de su potencial, afectando la seguridad alimentaria y la capacidad de exportación competitiva.
Obstáculos estructurales y microeconómicos
- Financiamiento insuficiente y costoso para pymes: al no contar con garantías ni con instrumentos adecuados, numerosas empresas terminan aplazando inversiones destinadas a innovación y formación.
- Escasez de formación técnica y doble informalidad: jóvenes con preparación limitada o poco alineada a lo que exige el mercado, junto con compañías que operan fuera del ámbito formal, frenan la creación de capital humano productivo.
- Baja adopción digital en pymes: una gran parte de las empresas aún no incorpora comercio electrónico, herramientas de gestión digital ni procesos de manufactura ligera, lo que les hace perder opciones de elevar su productividad.
- Regulación y trámites: los procedimientos administrativos prolongados encarecen la formalización y restringen el crecimiento de empresas formales con mayor potencial productivo.
- Falta de encadenamientos productivos: el volumen elevado de importaciones intermedias y la limitada sustitución local dificultan que la expansión de sectores más dinámicos genere un efecto multiplicador.
Opciones sectoriales que pueden impulsar un mayor nivel de productividad
- Logística inteligente: aprovechando el hub marítimo y aéreo, impulsar digitalización aduanera, gestión de cadena de frío y parkings logísticos para aumentar valor agregado y empleos de mayor productividad.
- Servicios financieros y fintech: fortalecer inclusión financiera, crédito a pymes y soluciones digitales que reduzcan costos de transacción y faciliten inversión productiva.
- Turismo sostenible de mayor valor: pasar de turismo masivo a experiencias de mayor gasto promedio (ecoturismo, cultural) que demanden servicios mejor calificados y generen empleo formal.
- Agricultura de alto rendimiento y agroindustria: promover clusters agroexportadores con asistencia técnica, riego eficiente y acceso a mercados para elevar rendimiento y transformación local.
- Economía verde y energía: eficiencia energética en industria y edificios, más energías renovables para reducir costos y aumentar competitividad.
Políticas prioritarias para impulsar productividad
- Formación técnica y reconversión laboral: ampliar y modernizar la educación técnica, certificaciones vinculadas a demanda sectorial, programas de formación dual empresa-escuela.
- Formalización con incentivos: programas que reduzcan costos de entrada, acceso a crédito y asistencia técnica para empresas que se formalicen, con apoyo temporal para cumplir requisitos regulatorios.
- Financiamiento inclusivo: instrumentos financieros dirigidos a pymes (garantías, créditos en condiciones blandas, capital semilla para innovación) y programas de capacitación financiera.
- Digitalización del Estado y simplificación regulatoria: trámites en línea, ventanilla única, compras públicas orientadas a pymes innovadoras y transparencia en contratación para elevar eficiencia y reducir corrupción.
- Políticas de cluster y encadenamientos: identificar sectores con potencial (agroindustrial, logística, servicios avanzados) y promover vínculos entre grandes empresas, pymes y centros de investigación.
- Medición y metas de productividad: implementar indicadores nacionales de productividad por sector, por tamaño de empresa y por región; fijar metas plurianuales y mecanismos de evaluación.
Experiencias públicas y privadas que pueden expandirse
- Centros de innovación y la Ciudad del Saber: ejemplos de entornos que articulan universidades, emprendimientos y compañías; pueden fortalecerse mediante capital de riesgo y esquemas de incubación especializados.
- Programas de capacitación empresarial: proyectos impulsados por la cooperación internacional y bancos multilaterales que respaldan la formación técnica y podrían ampliarse para beneficiar a pymes en todo el territorio.
- Proyectos de infraestructura urbana: el metro y la modernización de corredores logísticos evidencian cómo inversiones públicas planificadas elevan la productividad de las ciudades y disminuyen los costos de transacción.
Señales esenciales para seguir la evolución del cambio
- Rendimiento laboral medido por el PIB generado por cada hora trabajada y por cada empleado.
- Nivel de formalización de las empresas y proporción de empleo registrado.
- Aporte de las pymes en las exportaciones y en el valor agregado dentro de las cadenas productivas.
- Inversión dirigida a la capacitación técnica y logros obtenidos en certificaciones profesionales.
- Grado de digitalización: porcentaje de pymes que operan con comercio electrónico o con sistemas de gestión digital integrados.
Consecuencias previstas cuando Panamá da prioridad a la productividad
Un conjunto integrado de reformas e inversiones orientadas a impulsar la productividad puede convertirse en un crecimiento más estable y sostenible, con salarios reales más altos, menos pobreza y una desigualdad relativa más baja. Al ampliar las fuentes que sostienen la productividad —evitando depender exclusivamente del Canal y del sector servicios— el país fortalecerá su resiliencia ante shocks externos y abrirá nuevas oportunidades en zonas alejadas de la capital.


