sábado, mayo 18

El Athletic anotó un punto en el partido ante Osasuna | Fútbol | Deportado

El Athletic recuperó un punto en San Mamés en el último sospechoso, en un recuerdo de Villalibre por el error de Herrera, que chocó contra Catena cuando intentaba atacar el balón. Era el premio que insistía para un equipo rojiblanco que intentaba por todos los medios equilibrar el partido ante un Osasuna que con 0-2 a favor, se dedicó a mantener el resultado.

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Unai Simón, Lekue, Daniel Vivian, Yuri, De Marcos, Muniain (Raúl García, min. 63), Berenguer (Villalibre, min. 45), Vesga (Benat Prados, min. 63), Nico Williams (Malcom Adu, min. 76), Ander Herrera (Unai Gómez, min. 63) y Williams

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Osasuna

Herrera, Jorge Herrando, Jesús Areso (Jorge Moreno, min. 75), Mojica, Catena, Lucas Torró, Rubén Peña (Aimar Oroz, min. 68), Pablo Ibáñez, Rubén García, Iker Muñoz y Raúl García de Haro (Arnáiz, mínimo 76)

goles 0-1 minuto. 40: Raúl García de Haro. 0-2 minutos 47: Rubén García. 1-2 minutos 57: Williams. 2-2 minutos 95: Villalibre.

Árbitro José María Sánchez Martínez.

Tarjetas amarillas Yuri (min. 21), Jorge Herrando (min. 34), Ander Herrera (min. 46), Pablo Ibáñez (min. 55), Catena (min. 73) y Rubén García (min. 91)

El corazón de la primera parte se coció sobre el minuto 40, cuando Iker Muniain marcó un gol que el VAR anuló porque Berenguer tenía el balón en posición de banda, respondió Osasuna en una acción rápida que disparó con un disparo de portería de Mojica que desvió Raúl a la portería. rojo para dejarlo claro a los visitantes.

El Athletic presentó un equipo muy diferente al habitual. Las bajas se acumulan en las últimas semanas y en diferentes circunstancias: desde la expulsión de los dos centrales, Yeray y Paredes, que obligó a Valverde a improvisar con Lekue, hasta la apendicitis aguda de Guruzeta. Sancet lo es ahora, y no querrá al propio Valverde, que al igual que su colega Arrasate, es el único que quiere sumarse a las filas.

Tras el homenaje a Raúl García por parte de los dos equipos, el Athletic salió con algunas victorias consecutivas. En el primer intento de acceder al arco, Herrando bloqueó la fuga de Nico Williams, que había ingresado al arco de Herrera.

Pero los nefastos defensores, con una línea improvisada, les obligaron a abandonar el Athletic. Poco después de la primera oportunidad bilbaína, un error de Berenguer, que lanzaba la pelota hacia el campo, dio lugar a un contragolpe que salvó Lekue, cortando la pelota en el último instante a Rubén García. Aunque el partido no está paraba, y antes del minuto 10 tu Herrera probó suerte ante un disparo de Nico, que sentía una pestadilla para Areso, el tuyo que empezó a recibir ayudas defensivas para detener al chico de los Williams.

Si el partido se calmó un poco, y además a partir del minuto 30, empezó a limar algo de Osasuna. Pero recogió la acción del gol anulado en Muniain y ese Marco Osasuna que se valió y el partido cambió.

Ya desde el inicio de la segunda parte Osasuna consiguió el segundo gol, con un balón largo que Rubén García recibió de lleno pese a la defensa rojiblanca y parecía que podía con todo.

Pero el Athletic insistió y no lo dijo por venganza. Siguiendo jugando como si no pasara nada, aprobé un error de Mojica, que había salido mal, para acortar las diferencias con un zapatazo cruzado de Iñaki Williams que se filtró del equipo.

Insistió e insistió desde ese momento, con Osasuna metódico en el área, intentando neutralizar a las acometidas rojiblancas. Los dos equipos pusieron piezas frescas para afrontar el fracaso evidente de un partido sin muerte, y el Athletic no creía en sus intenciones. Su suerte llegó en el empate, cuando apenas habían transcurrido 60 segundos del tiempo de prórroga indicado por el árbitro. Tras un balón robado a Raúl García, la pelota se sumó a De Marcos; Chocarón Herrera y Catena en intento de despeje, y la pelota los llevó a Villalibre, al que intentaron empatar. El búfalo todavía estaba allí, pero la pala se acercó demasiado.

Osasuna parecía frustrado porque podía haber sido una victoria y no lo fue, y el Atlético, sopesó una empatía que convirtió la Champions en una quimera, satisfecho por no haber tenido revancha hasta el último momento.

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