miércoles, abril 17

De “Rafa, no me jodas” a la programación neurolingüística | Fútbol | Deportado

¿Recordáis el agua de “Rafa, no me jodas”? Era un adelanto del VAR, pero sin VAR. Ocurrió en La Romareda, cuando una línea con vocación de sexador de gallinas que era famosa por dentro, Rafa Guerrero, saltó al árbitro, Mejuto, cuando el Zaragoza se lanzaba al contraataque para despejar un lanzamiento sobre su área:

–¡Penalti y expulsión!

Todo lo que necesitas hacer es cuidar tu lado:

–Anda, joder, Rafa, me cago en mi madre… ¿Expulsión de aquí?

–Del número seis…

El barcelonés Couto y el zaragozano Aguado (el seis) tuvieron un reto en el salto. Luego, cuando Couto volvió al campo, recibió un equipo, de nuevo en el área, pero no de Aguado, hasta Solana. Esto es lo que dice Guerrero, pero malinterpretó al autor. Mejuto expulsado a un inocente, pitó penalti que dio paso a la remontada del Barça, que perdió 3-2 y luego ganó 3-5 en una crespada de Romareda. Y Rafa Guerrero saltó a la fama.

No digo “Rafa, no me jodas”, como decía él, hasta el “vete, joder, Rafa, que me cago en mi madre…”. Pero es la misma. También podría haber dicho, por ejemplo «no me digas, Rafa, ¿te gustaría expulsar a alguien de la casa y presentar cargos penales por un chiste que no has visto, te gustaría contárselo al público?». . Se folló a un televisor en su limpieza espontánea.

Contrasta con estos diálogos de las revisiones del VAR que nos ofrecen el CTA con lenguaje falso según algo que llaman (formalmente) ‘Programación Neurolingüística’, que consiste en un medidor en la cabeza de los árbitros una forma de hablar poco creíble debido a lo artificial. Si no entiendes lo suficiente en lo que pensabas, ahora tienes que ir a la pantalla del VAR sabiendo que no es necesario decir tacos, por supuesto, si tampoco determinas palabras (‘pero’ entre ellas) y sigues con el El pollo sexador en relieve en la habitación quiere tener un carácter ‘constructivo, no restrictivo’, evitar actitudes de discrepancia y aplicar un idioma inglés muy familiar, con el que se sepa que vamos al colegio. “Llamada a un OFR (On Field Review, y no “ve a la pantalla”), cámara High Behind (trans la portería), Super Slow (super slow), Loop (bucle, repetición insistente), High Close Up (piano corto ), Frame (imagen de desfile), Atacking Possesion Phase (fase de apego), reducible a la APP para que, como en OFR, ni los ingleses se separen uno lo entiendan, Reverse (el otro lado)… Y algo en castellano colado con cierta intención críptica , como «dinámico» para la acción en movimiento. Para no extenderme más.

Una especie de construcción tipo inteligencia artificial, como dudando de que los interlocutores la doten de naturalidad suficiente para ser entendidos como seres humanos, al estilo de Mejuto y Guerrero en aquel día de marras.

El huir de las discrepancias, seguramente, dadas de pies y manos al árbitro de campo, les obliga a renunciar a su primacía en favor del salto, lo que parece retomarles una lección siempre y cuando presuponga su ignorancia previa. Ya De Burgos Bengoetxea trajo un balón porque en el Celta-Valencia le dije a Ortiz Arias “ven a mí” cuando preguntaba desde la sala del VOR.

Escuchar estas Charlas contribuyó a empereorar el desastre. Este lenguaje oscuro e impuesto sólo sirve para acentuar las sospechas que todos tenemos sobre el fútbol y nuestros colores, la impresión de que existe una conspiración Taimada que orienta las cosas a favor del enemigo. Cuando en realidad lo que es un enemigo común, crece el poder de un gigantesco tropo de etiquetas que desde lo más alto va degradando el Reglamento y recurriendo a los árbitros.

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