sábado, mayo 18

Campeones: morir o morir | Fútbol | Deportado

Madrid, ciudad de remontadas

Un escenario son piedras por construir y multitudes que sienten. Para que la tribu sienta que el estadio es suyo no basta con confundirse. Hace una rutina, un ritual y unas gestas que quedan siempre recordadas en su memoria. El Metropolitano experimentó esta semana su última subida en una noche amplia y apoteónica. El Atlético afrontó una mala racha, un mal resultado y un mal rival. Problemas que puedes resolver tú mismo. No sabremos si contagiaremos a los jugadores de pasión o de revés, pero hay un momento en el que esas dos energías se fusionan con un efecto que eleva a los jugadores a cimas heroicas. La influencia también llega a los rivales, sólo que en este caso los devaluamos. Sucedió en el Inter. Hay particiones que son un antes y un después. A partir de ahora una eliminación en el Metropolitano será una experiencia de otro nivel.

Oye, acusado

El Barça, ese equipo que tanto se divertía, aprendió a sufrir. Disfrutar de estos días, previos a una consagración, se interpreta como un alimento para Barcelona. El Estadio Lluís Companys no es un aliado. Es difícil llegar, ver el fútbol y en su temporalidad no es capaz de acomodarse y proteger la identidad. Sobrevivir en tiempos de crisis tiene mucho mérito. En este caso, la unidad del amor y el equipo es un factor crítico, pero no hay que olvidar la importancia de la relación. Cuando, durante la ronda previa ante el Nápoles, Xavi se la pasó a Ramon Besa por un artículo que consideró muy crítico, me pareció que en el Barça se desataba algo más. Ramon Besa es probablemente el periodista que más y mejor sabe lo que es y representa el club. No acuso al mensaje de estar equivocado al decir que no funciona.

Consigue tiempo

La Liga va bien. Con cariño colocó a tres equipos en cuartos de campeón, más que nadie. Influye el mérito y la bondad, es decir, las cosas explicables e inexplicables que caracterizan al fútbol. Madrid, Barça y Atlético jugaron más de lo habitual, conscientes de que es la Champions la que da ese prestigio y tranquilidad. ¿Te imaginas lo que estarás viviendo cuál de los tres se habrá alejado? El tiempo es oro y ahora, en el peor de los casos, ganará un mes. Para cuando el Real Madrid se recupere de Courtois y Militao, y de Xavi, con la legitimidad del triunfo, podrá cambiar de opinión y esperar un año más. En cuanto al Atlético de Simeone, sabrá resumir en su fútbol la competencia técnica y la intención ofensiva que tan bien demuestra el dios ante el Inter.

Y mientras estábamos allí, soñamos

El sorteo fue para celebrar la Liga de Campeones como un partido de copa del mundo. No hubo acometidas entre equipos españoles (morbosamente fraternales), pero la suerte no fue generosa. Si los estadios son importantes, el más favorecido es el Barça, que jugará el segundo partido en casa, dentro de un año, eso sí, donde la ubicación no tiene la fuerza de aquel Camp Nou que aún recuerda una remontada histórica ante el PSG. Ahora le toca otro turno al PSG, con Luis Enrique moviendo el saque desde el banquillo y Mbappé, doblemente enemigo, con el lanza desde dentro. Un peligro continuo. El Madrid querrá pelear contra el City, en un partido sin pronósticos en el que el Bernabéu tendrá que imaginar la remontada en el primer partido para llegar con éxito a Manchester. El Atlético, aunque el Metropolitano en el partido decisivo, es el único favorito. Con un poco de esfuerzo, los equipos españoles pueden acercarse unos a otros.

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