sábado, mayo 18

Andoni Zubizarreta: Estas pequeñas cosas | Fútbol | Deportado

Nos marchamos de los cuartos de final de la Champions con una ida y una escapada frenética en la que nadie tenía el control absoluto y donde todos los equipos vieron sus momentos para marcar diferencias e inclinar la balanza de su equipo. Conclusión, partes iguales de carrera y mucha emoción.

En medio de la igualada competición sobre el césped se produjeron intensos debates sobre el ADN y también sobre cuestiones futbolísticas que aumentaron la intensidad del choque entre Barça y PSG. El resultado del Parque de los Príncipes dejó la resolución para la vuelta con, por momentos, ligero viento para las filas blaugranas.

Antes de que alguien diga que no creo en estos debates, sí, hay algo que ha evolucionado y está cambiando, es la personalidad de un equipo que siempre sigue siendo reconocible en su juego y en su forma de intentar ganar cada partido. Y ha evolucionado porque el juego ha evolucionado, porque los rivales cada vez estudian mejor estos conceptos de juego y son capaces de cumplir con las exigencias de quienes encuentran sus puntos fuertes, porque los jugadores cambian y las circunstancias de los clubes cambian, porque somos Vivo, como diría la gran Mercedes Sosa, en un mundo en constante cambio, intentar entender el fútbol parece una tarea menos contradictoria.

Desde hace unos años me doy cuenta de que la idea del juego del Barça se mantiene, pero también ha evolucionado. Siga esta misma línea de pensamiento.

He aquí ejemplos de cómo pudimos vivir los primeros 30 minutos del partido disputado en Montjuïc con los dos equipos preparados con extrema apertura, dos soluciones diferentes para el 9, las dos utilizadas en Can Barça hace unos años, con Lewandowski desde el 9º puro y con Mbappé en esa posición de falso 9 también desarrollado en los mejores tiempos culés. Alta presión para robar en fase de construcción rival y así encontrar más espacios en ataque y más cerca del área rival, líneas defensivas que quieran apuntar a sus medios y atacantes hasta el área rival y mucho juego posicional, casi un Partido de despedida en el medio campo, para encontrarse, o eliminar, al jugador libre, aquel que le permitiría salvar el balón y así acelerar el ataque del área rival.

En todo esto iban los dos equipos cuando Lamine Yamal se topó con uno de estos globos con lo que disfrutó mucho, uno de ellos que le permitía jugar en el uno contra uno y, justo cuando estaba a toda velocidad, pudo visualizar dónde había para acabar en jugada. Y el gol del Barça.

Así fueron uno y otro cuando una pérdida de Araujo trajo un robo parisino y un balón tirado al espacio libre (recuperando el que le robaron y trepando apoderándose de los espacios que tiene del rival). Y ahí Barcola escaló dispares, como Yamal, aunque los franceses tuvieron la oportunidad de liberar espacio y sólo (¿sólo?) tendían a pensar en cómo superar a Ter Stegen. Y la tarjeta roja que se llevó Araujo cambió el tono del partido y de la ronda preliminar. Nadie sabe jugar un partido de uno contra uno, pero lo que sabemos es que este jugador es más heroico que un equipo como el PSG que maneja y ataca muy bien con el balón.

Si quieres más ejemplos, visita el partido entre Manchester City y Real Madrid, donde los ingleses jugaron el balón, la posición, los ángulos, las oportunidades y abrieron sus porterías para atacar desde fuera. Pero, sobre todo, desde dentro y donde el Real Madrid aprobó su oportunidad de gol y después de haber hecho el trabajo y reducido al mínimo los espacios de ataque hasta alcanzar la eliminación en los penaltis. Por tanto, la detención de Bernardo Silva por parte de Lunin fue decisiva. Hay que tener mucho coraje para mantener la calma en un lanzamiento e incluso cuando tu compañero ha fallado un tiro frontal y este penalti puede abrir un agujero en el lanzamiento. Tanto valor como atrevimiento, ¿temeridad?, tuvo el portugués en su lanzamiento.

Si el ADN ganador fuera el Real Madrid y su permanente victoria con la antigua Copa de Europa, este ADN que comparte con el Bayern de Múnich logró volver a las semifinales de la Liga de Campeones en un ejercicio competitivo en la misma semana en la que el El ADN Bayer Leverkusen tenía la privada de esa Bundesliga que parecía ser de su propiedad.

Resistir, sufrir, competir y decidirse por la victoria del menor resquicio para vicer.

El ADN más antiguo del fútbol que sigue vigente y nunca genera debate.

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