La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha comenzado los preparativos para llevar a cabo una licitación global destinada a edificar un nuevo gasoducto en la región interoceánica. El objetivo del proyecto es ampliar la variedad de recursos energéticos del país y transformar al Canal en un punto clave para el suministro regional de gas natural. Con esta iniciativa, Panamá aspira a establecerse como un centro energético en América Latina, mejorando tanto su infraestructura como su capacidad logística en medio de un contexto donde la demanda por energías más limpias continúa aumentado.
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El comunicado forma parte de una táctica más extensa llevada a cabo por la ACP, que tiene como objetivo utilizar la ventaja geográfica del país para abrir nuevas oportunidades en áreas relacionadas con el transporte, el almacenamiento y la distribución de gas natural licuado (GNL). El proyecto, que involucra una inversión significativa, se está planificando para enlazar la costa Atlántica con la costa Pacífica mediante un sistema de tuberías subterráneas que seguirán parcialmente el recorrido del Canal.
El plan prevé que el gasoducto sirva tanto para abastecer la demanda interna como para facilitar la reexportación hacia mercados del Caribe, Centroamérica y Sudamérica. El proyecto también responde a la necesidad de contar con infraestructura moderna que permita responder a los desafíos logísticos y energéticos que plantea el comercio internacional, particularmente ante el aumento de tráfico de buques propulsados por GNL.
Actualmente, el Canal de Panamá ya desempeña un rol relevante en el tránsito de embarcaciones que transportan gas natural desde Estados Unidos hacia Asia, Europa y América del Sur. Sin embargo, hasta el momento no contaba con instalaciones terrestres que permitan una manipulación más eficiente del gas en tránsito, ni con un sistema interno que permita su redistribución. Con la nueva obra, se busca cerrar esa brecha y posicionar al país como un actor más completo dentro de la cadena de suministro global.
El ducto de gas es igualmente esencial en términos de sostenibilidad. En los últimos años, Panamá ha priorizado la transición hacia fuentes de energía más limpias, y la infraestructura planificada ayudará a reducir la dependencia de combustibles fósiles más perjudiciales, como el diésel y el fuel oil, en los sectores industriales y de generación de energía eléctrica.
Desde la ACP se comunicó que se permitirá la participación de compañías tanto locales como extranjeras con trayectoria en desarrollos energéticos de gran envergadura. El documento de condiciones contemplará exigencias técnicas, ambientales y financieras exigentes, alineadas con los criterios internacionales en cuanto a seguridad, eficiencia energética y sustentabilidad ambiental.
Del mismo modo, se anticipa que el proyecto creará un notable número de trabajos directos e indirectos en su etapa de construcción, además de impulsar sectores relacionados tales como la ingeniería, el transporte, la producción de materiales y los servicios logísticos. Una vez en funcionamiento, el gasoducto podría transformarse en uno de los activos estratégicos más importantes del país en el ámbito energético.
La licitación también se enmarca en un contexto de transformación del modelo de negocio del Canal, que en los últimos años ha diversificado sus ingresos más allá del cobro por peajes. Con la puesta en marcha de este tipo de proyectos, la ACP busca ampliar su portafolio de servicios y consolidar su rol como motor de desarrollo económico, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental para el país.
A través de esta propuesta, Panamá busca consolidar su lugar en el sector energético regional y avanzar significativamente hacia la actualización de su infraestructura, en un contexto global donde se demanda mayor eficiencia, conectividad y compromiso con el medio ambiente. Se prevé que el concurso se lleve a cabo en los siguientes meses y que los trabajos comiencen en 2026, con la meta de estar completamente operativos hacia el final de la década.


